
Cuando pienso en los políticos socialistas, especialmente en los que están al frente de
Y digo esto, porque tras casi tres décadas de estar instalados en el gobierno autónomo, cuando sienten que por vez primera hay posibilidades reales de que sean desalojados de él en las próximas elecciones autonómicas, quieren dejar una pesada y peligrosa herencia a los –posiblemente- nuevos inquilinos. Hábil maniobra, aunque carente del más mínimo escrúpulo. De una jugada, en forma de Decreto-Ley de Reordenación del Sector Público Andaluz, podrían manejar
Entre esta peculiar suerte de trabajadores, seguro que podemos encontrar excelentes profesionales, pero también, y probablemente son mayoría, personas cuyo mayor mérito ha sido su militancia en el PSOE y/o su amistad y/o relación familiar con algún cargo de este partido. Resumiendo: lo que de toda la vida se ha llamado “enchufados”.
Los sindicatos de las subvenciones públicas millonarias: CC.OO. y UGT, empeñados en forrarse a costa de perder totalmente su ya dañada credibilidad ignorando las demandas de los afectados, son los cómplices del abuso de nuestros gobernantes, al firmar un acuerdo para que el decreto salga adelante. Menuda papeleta la de los representantes sindicales en los centros públicos cuando tengan que explicar a sus representados las oscuras razones que han movido a rubricar el acuerdo, y tratar de atajar la catarata de bajas en las afiliaciones entre los empleados públicos de toda la vida.
Nuestros ínclitos gobernantes aducen que la “maniobra” es en pos de una Administración más eficiente. En vista de tan peregrino enfoque de la situación, propongo, ya que la lengua evoluciona con la sociedad, que







